La prevención en Salud es relativa. Pudiera resultar prudente no considerar como un todo la racionalización de la sociedad, de la cultura y del campo médico. Las propuestas, las políticas y acciones en lo preventivo no reflejan resultados estadísticos, muchas patologías se han vuelto pandemias.

¿Existe la prevención en salud con esta óptica común? NO. Ayer operaron a la sobrina; Ella, de todas, es la que más se cuida: vegetariana, come solo orgánico, metódica, hace ejercicio diariamente, siempre ha dispuesto de seguro médico privado. Hizo cálculo al riñón, no hubo otra alternativa, la cirugía. Este caso no es el único.

Es frecuente encontrarse con historias semejantes o parecidas en el consultorio o en el comentario del día. Desde estamentos médicos institucionales se suman esfuerzos en prácticas preventivas. Desde medios de comunicación las recomendaciones son innumerables, temas médicos están a orden del día; especialistas, entrevistas, reportajes, etc.

El título es claro, Prevenir Enfermedades, no Indisposiciones. Las indisposiciones son causadas por agentes externos, por lo tanto si son prevenibles; una parasitosis es una indisposición, la Chikungunya o la enfermedad diarreica por contaminación de los tanques de agua que tuvimos en Ibarra son Indisposiciones. La enfermedad, que en porcentaje supera a las indisposiciones rompe la correlación de la relación causal.

Alrededor de este tema La Ciencia Médica con su condición de asepsia de la investigación crea un estado de Visión – Ceguera, se aleja de las necesidades reales para cumplir fielmente con doctrinas epistemológicas, esto permite crear artefactos médicos en los contextos de prevenirse. La carencia de conocimiento perpetúa prácticas que no aportan en nada. Estos artificios médicos vienen del vulgo común y desde los mismos médicos.

La era del conocimiento absoluto que produce el BIG DATA apropia “verdades” que coinciden con el desconocimiento que diluye el espíritu de la medicina y producen ideas humanas que condicionan. Mientras menos intervenga la mente se facilitan los procesos curativos. Sin espíritu el mundo queda reducido a lo adictivo. Sin espíritu el hombre vive una vida artificial compensada con medicamentos.

Para concluir, en este tema que puede volverse controversial, reconozcamos que la genética humana siempre tiene la posibilidad de llevarnos a un estado de enfermedad, hagamos gimnasia (<el entrenarse a sí mismo>) en una experiencia reflexiva y vigilemos qué flujo de pensamientos y de emociones transitan en cada uno.